La importancia de los amigos y la interacción de los ancianos con otras personas

Clase lúdica de fisioterapia con los ancianos en el CBA San Bernardo

El filósofo Aristóteles menciona que “el ser humano es un ser social por naturaleza”, es decir que nace con características sociales las cuales van desarrollando a lo largo de la vida y que a partir de la primera etapa de vida, se crean lazos afectivos con los padres y familiares y así sucesivamente durante todas las etapas del desarrollo humano.  A medida que se avanza en el tiempo, los vínculos se van fortaleciendo cada vez más de acuerdo a la interacción con las demás personas, aportando de esta manera al crecimiento personal, familiar y social.

En algunas ocasiones, la etapa de la vejez llega con cambios significativos en el ser humano como es el deterioro en el estado de salud y la dependencia. Además, va acompañado con una serie de pérdidas que facilitan la aparición del sentimiento negativo como la soledad, el aislamiento y la poca interacción con las personas, ya que la familia y los amigos lo van olvidando y excluyendo del círculo social.

Las relaciones que los ancianos sostienen con personas externas, como lo son los amigos, se convierten en el pilar fundamental para pasar tiempo de esparcimiento, distracción y ocio favoreciendo al estado emocional, afectivo y a las relaciones interpersonales y sociales. En estos encuentros, se entablan conversaciones peculiares de recuerdos, historias de aquello que realizaron y que quizás les falto por cumplir.

En efecto, está demostrado que los ancianos que cuentan con adecuadas interacciones sociales, bien sea con sus familiares o amigos, se les reduce el nivel de angustia, ansiedad y depresión, así como un entorno social adecuado le proporciona vitalidad en el estado anímico.

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Los amigos también se convierten en la red de apoyo para los ancianos, quienes le aportan una identidad que les hace posible una mejor adaptación en el medio en el que se encuentran y favorecen al buen desarrollo de la persona; la red de apoyo como lo define López, 2014: “es un grupo de personas, miembros de la familia, amigos y otras personas, capaces de aportar una ayuda y un apoyo tan reales como duraderos a un individuo” (p.6). La red de apoyo en la ancianidad es de vital importancia y cumple funciones fundamentales como lo es la protección, lo que genera en los mayores una mejor estabilidad y seguridad en su vida, además le ayuda a enfrentar aquellas eventualidades que puedan surgir en su día a día.

 

La Fundación Berta Arias de Botero, cada día trabaja en la restauración de la red de apoyo de las personas institucionalizadas, para que se contribuya con el acompañamiento y cumplimiento de sus responsabilidades, basado en el bienestar de los ancianos. Es decir, fortalecer los vínculos afectivos y promocionar la participación integral entre el anciano y los seres más allegados donde se les brinda la oportunidad de relacionarse y participar en el contexto social.

 

En el contexto de hoy, las personas mayores pueden llegar a ser ancianos mentores en la sociedad aportando experiencia y sabiduría a aquellas generaciones futuras por medio de la interacción y la participación con otros,  favoreciendo de esta manera, el autoestima y la confianza en sí mismo,  permitiéndole desarrollar otras habilidades y crear un nuevo rol en la sociedad.

 

Para finalizar, se resalta la importancia de continuar con los vínculos afectivos los cuales promueven un envejecimiento activo en todos los seres humanos, que exista una relación cercana con la familia y amigos destacando el amor, el respeto, la solidaridad y la protección del anciano. Se le se sugiere a su red de apoyo tener paciencia, tolerancia, buena comunicación con el anciano y valorar su opinión, respetar sus ideas y así  mejorar su  adaptación al entorno en el que se encuentra.

Jorge Robayo y Luz Marina Salazar en el CBA San Bernardo

Elaborado por:

Erica Solórzano Arango

Asistente de programas sociales

trabajosocial@fundarias.com

Fundación Berta Arias de Botero

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