La atención al anciano desde un enfoque diferencial

El envejecimiento se concibe como un proceso que se inicia desde el momento de la concepción del ser humano hasta su muerte, el cual puede ser clasificado en dos tipos.

El primero consiste en un envejecimiento individual que hace referencia al proceso biológico, psicológico y social de cada persona, y define las capacidades, intereses, roles, entre otros aspectos en la última etapa de la vida de cada ser humano, la vejez.

El segundo es denominado envejecimiento poblacional y se refiere al aumento progresivo de la cantidad de personas mayores de 60 años con respecto al total de la población social.  

De acuerdo a este último tipo de envejecimiento, se considera pertinente tomar medidas desde el ritmo acelerado en que la población a nivel mundial está envejeciendo actualmente, pues es necesario estar preparados y crear iniciativas tanto en los ámbitos públicos como privados, con el fin de lograr un enfoque diferencial del longevo, donde realmente se generen verdaderos retos sociales.

Pero ¿Qué es el enfoque diferencial de los longevos? Éste se refiere al  reconocimiento que debe hacerse a los ancianos en cuanto a su edad y sus condiciones especiales, las cuales traen consigo necesidades específicas a las que es necesario darles una respuesta integradora para no vulnerar sus derechos y que éstos los gocen efectivamente, en escenarios tales como: salud, empleo y educación.

El envejecimiento poblacional se refiere al aumento progresivo de la cantidad de personas mayores de 60 años con respecto al total de la población social.

Es por ello, que a nivel individual e institucional se hace necesario tener una preparación para el fenómeno de la inversión de la pirámide poblacional a nivel mundial, debido al aumento en el número de personas mayores de 60 años con respecto a la población total y cómo cada una de las personas es responsable del futuro que le depara, sin desconocer que a nivel de políticas y programas de gobierno se complementan todas las demás acciones encaminadas a atender a los longevos, donde se presentan necesidades y situaciones especialmente difíciles de afrontar por la condición de vulnerabilidad a la que están expuestos, pues las oportunidades para conseguir empleo, su situación de salud, su socialización y capacidad de relacionarse, los dejan en su gran mayoría excluidos de sus ámbitos sociales, familiares, laborales y políticos.  

Para dar respuesta a un fenómeno como el expuesto anteriormente, en nuestro país se está definiendo actualmente la política pública de vejez y envejecimiento, siendo ésta estudiada por el Ministerio de Protección Social y ajustada de acuerdo a los lineamientos brindados por la Organización Mundial de la Salud –OMS– en cuanto al envejecimiento activo, todo con el fin de que en Colombia se afronte de la mejor manera este fenómeno social y demográfico inminente.

Por su parte, la Fundación Berta Arias de Botero, a través de los diversos programas sociales que tiene para la atención de su población objetivo “los ancianos”, ha direccionado la prestación del servicio hacia aquellas áreas donde debe desarrollarse aún más un enfoque diferencial y preferencial hacia los longevos, es decir, generar hacia las áreas de vivienda digna, a través de nuestro programa de Vivienda, donde se reestablece el derecho a un techo, al igual que en nuestro Centro de Bienestar al Anciano San Bernardo, donde se les brinda especial protección desde la atención oportuna en sus necesidades de salud propias de la edad, trabajando desde la prevención y promoción de hábitos de vida saludable, atención a las necesidades y requerimientos de formación y educación, a través de actividades que les genere a los longevos mayor conocimiento en pro de su derecho a la educación; el desarrollo de programas recreativos, ocupacionales y de sano esparcimiento a través del grupo de caminantes, grupo de teatro, taller de manualidades, grupo de coro, entre otros, para la atención de su derecho a la recreación. También se hace énfasis en el enfoque diferencial en cuanto al género, pues se convive y se respeta el derecho a la sana convivencia, dentro de un manual que establece el respeto por el otro y en pro de la diferencia.

A modo de conclusión, el enfoque diferencial no solo se debe implementar en las instituciones, sino también en el seno de nuestras familias, donde tal vez convivamos o tengamos la oportunidad de compartir con población longeva, para la cual se hace cada vez más necesario entender que su situación es especial, pero no por el hecho de tener más edad que otros miembros del grupo familiar o dificultades en su estado de salud, sino porque continúan siendo personas que hacen parte de la sociedad, quienes aportan al desarrollo cultural, social, familiar y político, lo que contribuye a la generación del progreso del país, pues al brindar importancia en el reconocimiento de su pasado, es posible descubrir el futuro de generaciones venideras.

 

Realizado por:

Beatriz Eugenia Atehortúa Arango

Coordinadora de Programas Sociales

Correo: beatrizatehortua@fundarias.com

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