Así como es importante la actividad física para fortalecer los músculos, también lo es realizar ejercicios para estimular el cerebro. Conoce aquí cómo hacerlo.

Si bien permanentemente el cerebro está en funcionamiento, no siempre se estimula de la mejor manera, lo que puede ocasionar, a largo plazo, pérdida de las capacidades cognitivas o enfermedades como el Alzheimer.

Para prevenir o retrasar su aparición, la gerontóloga Diana Barrientos recomienda realizar todos los días actividades que estimulen la memoria, la atención, la concentración, el pensamiento, el lenguaje y el razonamiento. Lo ideal consiste en dedicar entre 45 minutos y 1 hora a practicarlas, pues además de ayudar a tener una mente sana, la persona cambia de tarea y ocupa su tiempo de manera diferente.

Algunos de los beneficios que aporta el ejercitar y mantener activo el cerebro son:

  • Reduce el riesgo de demencia y pérdida de la memoria.
  • Disminuye los efectos del alzhéimer.
  • Aumenta la capacidad de retención.
  • Ayuda a desarrollar o mantener la creatividad.
  • Ayuda a resolver problemas de manera ágil y asertiva.
  • Mejora la comprensión de lectura.
  • Disminuye el estrés.

Ahora, ¿qué ejercicios puede hacer?

Para la memoria

  • Realizar anagramas, crucigramas y rompecabezas.
  • Leer periódicos, revistas o libros.
  • Jugar cartas o practicar juegos de mesa como ajedrez
  • Recordar hechos pasados: para la memoria reciente recordar, por ejemplo, la ropa que usó el día anterior o lo que comió y para la memoria retrógrada recordar temas como cuál fue el primer paseo, la primera mascota, etc.
  • Aprender un nuevo idioma o a tocar un instrumento.

Para la atención y concentración

  • Realizar cálculos mentales de uno, dos, tres y hasta cuatro dígitos.
  • Resolver sudokus y laberintos.
  • Buscar entre dos imágenes muy parecidas las diferencias que tienen.
  • En una imagen con muchas personas buscar, por ejemplo, un niño con camisa verde o una señora con un sombrero negro.
  • En una sopa de letras y números rodear con un círculo solo los números.
  • Dibujar y pintar.
  • Coser y hacer manualidades.

Para el lenguaje

  • Hacer sopas de letras y completar frases.
  • Ordenar palabras y construir frases.
  • Contar historias utilizando ciertas palabras.
  • Escribir 10 palabras que empiecen por la, ta, ma, da, etc.

Actividades como esas, aunque parezcan sencillas, motivan al cerebro y lo ocupan en otras prácticas diferentes a las del día a día que, al volverse rutinarias, no le exigen su mayor capacidad. Para personas que ya presentan un deterioro cognitivo leve o moderado estos ejercicios les ayudan a estabilizarse, es decir, no van a recuperar las funciones cognitivas que ya están perdidas, pero sí pueden detener su avance.

A continuación algunos ejercicios para que pongas en práctica.